Eres como la lejana tormenta,
potente y hermoso, tal vez destructor.
No quiero fijarme más, no quiero
llegar junto a ti y perderme
en la tempestad de tu sonrisa,
en el azul de tus ojos galácticos.
Eres como el dulce sol en un día de invierno,
sabes la manera de hacerme arder,
de que florezca mi sonrisa como las flores en los otoños tardíos.
Pero si ahora las grises nubes te esconden,
no quiero que te marches, no quiero
que me olvides.
Porque tal vez... tal vez soy efímera,
tal vez mi sonrisa
no resista las cuatro estaciones
si no eres tú quien la cuida.
p.r.m
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